Los casi treinta.
Le llaman la “crisis de los treinta”. Antes no existía ya que la vida a esta edad solía estar bastante centrada, ya casada con el primer y único novio que tuviste de joven, con trabajo estable de esos que son para toda la vida, que haces las prácticas y ahí te jubilas o ama de casa, y con suerte solo habías tenido uno o dos hijos, porque normalmente eran muchos más… así eran los casi treinta de mis padres y tíos, y ya no quiero ni hablar de mis abuelos. Así era como debía ser y muy pocas personas seguían otro orden.
Nosotros no somos así.
Con los casi treinta, te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás y que verse es una ardua tarea. Que las fiestas ya no son tan divertidas, incluso a veces te incomodan, y comienzas a entender lo que es una resaca. Te empiezas a dar cuenta que muy pocos son verdaderos amigos y que los otros no eran tan especiales. Entendiste que la amistad después de todo se basa en la calidad de la personas que tienes a tu lado.
Con casi treinta ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Comprendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que tú mismo tienes que ponerle ganas a la vida. Aprendiste que las peleas son innecesarias y que las discusiones surgen en base al cariño y fortalecen las relaciones.
Con casi treinta, aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, que lo que tú estás viviendo los demás ya lo han hecho, y que puedes comenzar a dar consejos a los que vienen por detrás. Que con los sentimientos ajenos no se juega, que las parejas y las amistades van y vienen, y que hay gente que se queda y siempre estará.
Con casi treinta, escuchas y valoras la calidez de las palabras, los oídos atentos, las miradas sinceras y que una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.Que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganársela y saber mantenerla por que cuando la pierdes, es casi imposible recuperarla.
Con casi treinta, te siguen rompiendo el corazón y ya no te preguntas porque esa persona te hizo tan mal, sino que tienes rabia por haberte dejado tratar así. Los ligues y las citas de una noche te dan pereza, y conocer gente nueva es un drama, parecen entrevistas de trabajo.Ni te planteas salir tres veces por fin de semana, y lo peor es que ahora, económicamente, te lo puedes permitir.
Con casi treinta sigues tratando de entenderte a ti mismo, pero empiezas a tener muy claras tus prioridades. Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco menos de lo usual porque de repente los demás dan igual. Entiendes que cada uno es dueño de su vida y de seguir el camino que quiera, lo respetas y les apoyas, porque son tu gente y les quieres.
Con casi treinta, tratas de soltar el pasado, y te das cuenta de que cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando si no se deja allí, resiliencia, superación, autoestima, son tus mantras y quieres vivir bien el presente porque será tu única compañía en el futuro.
Pero lo más importante de los casi treinta, es que has demostrado que eres capaz de ser tú mismo, de dar nombre a tus sentimientos, afrontarlos y abrazarlos, ya que es igual de sano reír, que amar las lágrimas de la tristeza. Con Casi treinta aprendes a ser más humano y menos perfecto y es ahí, dónde debes estar, es ahí donde reside el secreto de la felicidad.
La vida es aprendizaje y a los casi treinta es cuando empiezas a darte cuenta de ello.
ResponderEliminarCreo que lo llaman madurez😜
A nuestra generación nos ha tocado vivir otros casi treinta. Lo que pensabas que iba a ser cuando tenías 15 no es, ni lo que pensabas cuando tenías 21. Pero al final aunque no sea así... Es verdad que aprendes cosas valiosas, que te miras y ves que has crecido, que no lo estás haciendo tan mal como pensabas... Y que hay cosas más importantes que lo que querías a esa edad... Se viven decepciones, pero también alegrías, y al final yo por lo menos tengo la sensación de que me he construido a mi misma, que las peleas con la vida han dado unos frutos que no eran los que quería, pero a lo mejor son mejores de los que esperaba... Gracias por compartir este proyecto tan bonito, porque las imperfecciones hacen la vida perfecta
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