Privacidad.

Llevo tiempo queriendo publicar algo sobre esta obra de teatro, porque de verdad que me impresionó, pero he querido madurar bien el contenido para poderos dar una versión sin spoiler. 

Creo que llevo toda mi vida enamorada de Adrián Lastra, y cuando conocí este proyecto, no dudé en que iba a ir a verlo. Recuerdo una reunión laboral hace ya varios meses en las oficinas del Teatro Marquina, en la que se dijeron las palabras Privacidad y Adrian Lastra. Me puse super nerviosa, mi mente solo hacía calculos de la fecha del estreno y de cuando podría ir. Creo que me puse hasta roja. Investigué un poquito sobre el tema, y para mi sorpresa, Canco Rodriguez estaba en el elenco, ¿qué más se podía pedir? había visto un monologo suyo en el Teatro Luchana, "El Rock and Roll ha muerto" y solo tenía palabras de admiración hacia él. Una única persona en el escenario que se hizo con nuestra atención de una manera mágica e hipnótica, por lo que otro motivo más para venir al teatro de nuevo. Más si cuentas con Chema del BarcoJuan Antonio Lumbreras y Rocío Calvo poco podía salir mal. A la única que no conocía era a Candela Serrat y su proyección de voz y dicción me dejaron sin palabras.

Por fin hoy, tras haber digerido lo visto, os puedo contar sobre la experiencia. Para ello os voy a a dejar algunas frases que se dijeron que aún resuenan en mi mente:

  • Sin alguien que nos escuche de que servirían nuestras palabras.
  • El mundo se está alejando cada vez más de la realidad.
  • Quienes somos. Quienes queremos ser.
  • Despierto y lloro por seguir duermiendo.
  • Necesito que me ayudes a no desaparecer.

¡Wow eh! me está costando muchísimo encontrar las palabras para recomendaros este pedazo de plan porque literalmente me dejaron sin ellas.

Para mi, en el teatro, el escenario es una habitación, y los espectadores vemos desde la ventana aquello que pasa dentro, pero en este caso, no dejan el hueco para observar, sino que hacen desaparecer esta cuarta pared y te hacen completamente partícipe de lo que ahí está ocurriendo. Y ya no solo son los sentimientos que trasmiten, sino lo que te hacen vivir realmente. Es una experiencia inmersiva con el significado más estricto de la palabra, en el cual dudas de si lo que pasa es real, es improvisación, o es planeado al milímetro. Te llevan por donde quieren y tú entras en su juego.

La obra se encuentra enfocada en nuestros días, tanto es así, que se tratan temas que están pasando en ese mismo momento. Es un traje a medida a la sociedad y una crítica al debate de como garantizar cierta privacidad en esta era digital.

Y poco más puedo contar sin desvelar lo que ocurrió ahí dentro. Solo remarcar el grandioso trabajo de las personas de producción, me quito el sombrero.





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