¿Te conozco?

Hoy os traigo una historia en la que todos hemos estado involucrados. Lo primero que quiero aclarar es que hay mil maneras de que una amistad se rompa, y muchas no son por este aspecto. Falta de tiempo, ganas, de compromiso, pequeños problemas pueden causar un abandono de la misma, te das cuenta que no conoces a esa persona, pero aún así todo es salvable, y siempre se puede perdonar y olvidar si se valora lo que se tuvo y quieres a esa persona.


Cuando eres amigo tienes unos valores basados en la confianza la sinceridad, pasar tiempo juntos y que todo fluya de una manera sana y enriquecedora. Cuando la amistad es verdadera puedes no verte en años, que cuando te juntas, sentirás que ni un segundo os ha mantenido lejos. Hay muchas cosas que no hay que hablar porque se sobreentiende que el respeto y la reciprocidad es básica y que ambos están dispuestos en un acuerdo no firmado en dar lo mejor de sí mismo por el otro, ya que la amistad no es más que el amor de la familia que tú eliges.


Ese amor hace que no desees nada malo a tu amigo, hace que le dejes ser libre y el respetas su libertad. Hace que juntos los días sean mejores, las alegrías se multiplican y las penas se dividan. Hace que en la vida no necesites nada más que a esa gran persona que tienes a tu lado.


Cuando eres niño tienes un millón de amigos, pero con el paso del tiempo estos van reduciendo, pero solo el número, la calidad aumenta. Puedes guardar amigos de la infancia, del colegio, crear amigos en la universidad, en los trabajos o que surjan de repente. La amistad no se busca, aparece. Lo que sí que es cierto es que hay que cuidarla y es literalmente como un bonsái, super delicada y en el momento en el que algo sale mal hay que poner por ambas partes para que siga viviendo.


Cuando estés conociendo una persona de otra forma, ya sea en el ámbito sentimental o sexual, tienes varias opciones, pero voy a comentar las dos más opuestas: No conocer a la  persona de antes, ir poco a poco. Realmente no tienes nada que preservar porque anteriormente no existía una amistad y por ello no importa el hasta dónde sino el presente, o bien un día te das cuenta de que por algún amigo sientes algo especial, le miras a los ojos y ves que te atrae o que ese amor ha tomado matices diferentes. En esta segunda opción está en ti y obviamente en la segunda persona querer mantener lo que había previamente. Si a esa amistad que había se le tiene cariño, un recuerdo bonito y realmente era una amistad de verdad, se va a hacer todo lo posible porque salga bien ya sea un final feliz de enamorados o un final feliz de amigos, pero está en ambas partes querer y está en ambas partes cuidar a la otra.


Ahora bien os voy a poner ejemplos: de repente ese amigo tuyo se comporta diferente, simplemente porque ha pasado algo algo que, en teoría, ambos querían. Empiezan a perseguir se las mentiras, nunca antes te había ocultado nada, habéis hablado de sus ligues, de sus sueños, de sus futuras aventuras y jamás te había mentido. El valor de la amistad comienza a debilitarse. Si le confías algo, te das cuenta que se lo ha contado a más amigos que tenéis en común y alucinando no sabes por qué ha hecho eso, nunca antes se había comportado así ¿porqué traiciona tu confianza?. Además de todo esto, empieza a haber comportamientos raros, cuando estáis en grupo de repente es muy cariñoso como que no te conoce.


En ese momento tú te das cuenta de que no le conoces, que no es la persona que tenías en el recuerdo y que la amistad no era importante. Echas la vista atrás y te das cuenta que si no hubiese sido por ti, no hubiese habido tantos años. Obviamente ves cosas que esa persona ha hecho por ti, y aunque no puedes jamás esperar que las personas hagan por ti lo mismo que haces por ellas, ni tienes que hacer las cosas por esperar algo a cambio, ves que sus acciones no son equiparables y vuelven a tu mente todas las veces que te ha fallado y lo has tapizado con la palabra amistad, con un tengo que estar ahí porque soy su amiga.


La gente te dice que por favor hables con él que era una amistad preciosa y que no la podéis dejar escapar de esta manera. Luchas por ella, llamas, insistes, escribes, sufres, y un día ya no tienes ganas de hacer más, y te rindes, no por cobarde, sino porque aguantar muchas veces es más doloroso que soltar.




Comentarios

Entradas populares